Mi experiencia personal me indica que no hay socio más ególatra que aquel que se dedique exclusivamente a la programación (por supuesto, hay excepciones)… Pero el perfil “tipo” es de lo más engreído, y esto es muy adverso porque se trata de uno de los perfiles “más fácilmente reemplazables”.
Bueno por mi parte, prefiero asociarme mil veces a alguien que se desempeñe dentro del ámbito de la psicología social, del diseño o de cualquier otra disciplina pero no con la programación… A no ser que se trate de un desarrollador con habilidades en otros aspectos que no sean tan “underworld”.
Lo más peligroso del programador es que tiende a “enamorarse” de lo que hace, como que se siente “poderoso” y pierde la noción de lo más importante… Bueno claro está que esto no sirve.
La programación es imprescindible pero no es el centro del mundo. Con lo que de momento creo que tener un socio programador es un mono armado. Pero a la vez pienso que es alguien digno de contratar y pagarle muy bien por su trabajo.
En contrapartida he descubierto cuánta riqueza le puede asignar a un proyecto, la incorporación de un perfil relacionado con la psicología social, con la economía, con el marketing… Realmente me he sorprendido con todo lo que se puede lograr con perfiles que a priori uno no los ve como algo tan importante… Por eso es bueno saber escuchar y sintonizar continuamente con otros segmentos. Todo es un feedback.